Fernando Espina

Cruce a nado del Río de la Plata

La pandemia no nos ha sido indiferente. Nos ha traído un sinfín de vivencias, y de sentimientos encontrados, que serán difíciles de olvidar. Pero también ha generado estragos en cualquier planificación que hubiésemos tenido para aquel entonces, y que irremediablemente hemos tenido que aceptar y postergar.

El Río de La Plata fue uno de esos casos. Planificado originalmente para el Verano del 2021 (Hemisferio Sur), los brotes que vinieron a posteriori de la apertura, no hicieron más que generar incertidumbre, hasta finalmente tener que tomar decisiones que nunca son gratas, como es tener que abandonar la empresa y volver a retomarlo más adelante.

Desde aquel entonces, hubo tiempo para seguir entrenando y disfrutando del placer que genera nadar. Acercarnos aún más al frío, que es un camino que ya voy asumiendo que no tiene fin, y que cada vez me gusta más, a pesar de que me pasa factura en la velocidad para las pruebas cortas en las que también me gusta participar. Y por último aprovechar para acometer algunas travesías de renombre que dan mayor experiencia y confianza.

Y así fue que llegamos a una nueva ventana de oportunidad, fechada entre el 2-F y el 10-F del 2.023 para intentar cruzar el Río de La Plata.

Indudablemente, es una travesía totalmente diferente a las que había hecho hasta ahora. Quizás algún punto en común, por ser en agua dulce, con el Lago de Zurich, aunque el resto de variables que conformaban a ambas travesías eran diametralmente opuestas. Desde el color y temperatura del agua, pasando por el entorno y las condiciones atmosféricas, e indudablemente la organización del evento. 

Las condiciones en el Río son realmente muy cambiantes, y esto hace que no siempre el día elegido termine siendo el idóneo. Para las travesías en general, la definición del día del cruce suele realizarse con un máximo de 24 horas de anticipación, pero en el RDLP (Río de La Plata) no. Allí la decisión hay que tomarla con al menos 3 o 4 días de anticipación, por que hay que confirmar a las autoridades navales la fecha del cruce, y no te permiten avisar tan sobre la fecha ya que las autoridades necesitan organizarse y probablemente no tengan la agilidad que ya nos gustaría que tuviesen. Pero no es algo malo, simplemente es lo que es ….

Esta situación indudablemente no es lo ideal, pero como todo en la vida, puedes hacerte problema por ello, o aceptarlo como lo que es.

Ahora bien, por más que lo aceptes, la realidad es que te puedes encontrar que debido a haber escogido el día con tanta anticipación, finalmente las condiciones de nado no sean ideales. Y eso fue un poco lo que ha ocurrido en este cruce.

PUNTO DE ENCUENTRO

El lunes 6-F a las 2.45 AM, y sin conciliar el sueño, nos encontrábamos en el puerto deportivo de Colonia de Sacramento, en  Uruguay, para dar inicio a esta curiosa y particular travesía. 

Una noche calurosa y estrellada, a pesar de haber casi Luna llena. Estaba algo molesto con el entorno debido a las embarcaciones motoras, el ruido y la acumulación de gente, sin embargo pude encontrar casi de inmediato mi lugar.
En un instante, al levantar la mirada al cielo, noté que seguían allí, como lo habían hecho a lo largo de casi toda mi vida, marcando con su temple, decididamente el rumbo a seguir.
La Cruz del Sur, un conjunto de 4 estrellas que apuntan inexorablemente al Polo y que solo se pueden ver en este rincón del planeta. Inmutables, parecían susurrarme al oido que ese Río era Mi Río, que los remolinos volvían a girar como debían, que la Luna crecería como una C, y se escondería hacia la derecha. Que al Norte hace calor, y que el Sur se transforma en una tierra fría y agreste hasta congelarse. Que el Sol saldría sobre un espejo de agua inconfundiblemente marrón, y se pondría sobre una inmensa cordillera.
Que esta seguía siendo mi tierra, y que podremos extrañar, pero nunca olvidar. En fín, que todo iría bien, ya que jugábamos de local. Tranquilamente desde el cielo, me acompañaría y señalaría el camino a seguir en el cruce a nado más emblemático que seguramente vaya a hacer en mi vida.

EL CRUCE

Se realizaron 3 Solo Swim en paralelo, y tuve el inmenso placer de compartir fecha y cruce con la inconmensurable Tita Llorens. Fue un placer y un honor haber tenido a Tita en casa, y compartir brazadas en medio de la noche. También ha participado otro nadador, Mariano P., quien es Argentino, a quien había conocido el día anterior. La coincidencia con Tita no fue casual, ya que habíamos concebido la travesía juntos desde el inicio.

La travesía en si misma consiste en unir las costas de Colonia con las de Buenos Aires. Estas últimas son realmente extensas, y el punto de llegada suele ser un pequeño parador localizado en Punta Lara. 

Las características más sobresalientes del cruce, ya a nivel técnico, son apabullantes para cualquier persona que no conoce el Río, e incluso para quien lo conoce desde pequeño, como era mí caso.

+ Tiene 40/42Km de longitud de nado. Da igual lo que diga el GPS. Esto es Argentina y este el Río de La Plata.

+ El nado es en la parte más estrecha del Río, y no hace falta ser geólogo para corroborar que es el Río mas ancho del mundo (Una Argentinidad al palo, que siempre nos encanta resaltar). El listado es infinito, por lo que no continuaré con ello ….

+  El agua no es cristalina, ni tampoco transparente. El agua está permeada por una barrena de sedimentos que vienen arrastrados desde dos Ríos monstruosos y cunas de grandes y duras travesías, como son el Paraná y el Uruguay. Esto le da un tono marrón (piel de León), tan característico del RDLP, que impide tan siquiera verte los brazos. Y no hablo de las manos, que extendidas están a casi 1 metro, hablo de los codos, los bíceps, o de todo aquello que esté a más de 5 cmts de distancia. El nado es completamente ciego.

+ La temperatura, debido a la época del año es muy alta, rondando los 25 grados

+ A diferencia del mar, se forman unas “olitas” constantes que duran muy poco tiempo, y que si no las controlas, cuando respiras tienen una capacidad innata de apuntarte a la boca y tragar un agua que siempre te deja pensando si no te dejará KO a la cabo de unos minutos.

En esas condiciones nos tiramos al agua sobre las 4.30AM, aún de noche.

Al poco tiempo, ya se comenzaron a ver unos tonos rojizos en el horizonte, y un ratín antes de las 6.00AM, el Rey Sol se asomaba tímidamente, aunque era sabido que aquella timidez la dejaría de lado en muy poco tiempo y se alzaría con virulencia para poner el ambiente arriba de 35 grados. Todo un desafío.

Ya con todas las variables a cara destapada: el sol arriba, grande, brillante, y rabioso; el agua demostrando que si bien tiene sangre Argento-Charrua, estaba más para disfrutar del Pre-Carnaval que de un Tango (por que batía todo lo que tuviese a su alrededor); y la temperatura en niveles sofocante, hicieron lo que debían hacer, aunque nunca quieres considerarlo como opción. 

A excepción del Capitán de la Zodiac que me acompañaba, el ayudante que había de Cruz Roja se desvaneció, y mis dos avitualladores, amigos de la infancia (Diego y Gustavo), se han mareado hasta el punto de tener que retirarse para intentar recuperarse.

No se si fue por el agua que casi no había tragado, si por que estaba en mi queridísimo Río de La Plata, con mi gente, o por un sinfín de yoismos que podría seguir enumerando, pero a pesar de verlos irse, me lo tomé con bastante calma. Consciente de que la verdadera travesía comenzaba en ese momento, estaba claro que si me alejaba mucho del plan de avituallamiento, quizás podría hacerme claudicar, y no iba a ser una vivencia que quisiera atravesar.

Pero hay gente muy fuerte todo alrededor, que no paran de enseñarte, y que te demuestran que no debe ser imposible poder intentar entregar un plus adicional cuando se requiere, para que un cambio brusco no planificado no te deje tirado en los boxes.

Por suerte, quien comanda la organización, tuvo la gentileza de reemplazar a mis amigos. Cuando esto ocurrió, indudablemente no tenía ningún tipo de información de lo que pasaba allí arriba en la Zodiac, y todo lo que sabía era por que lo deducía al mirar con mis propios ojos el intercambio de pasajeros entre las embarcaciones.

Llevo un plan de avituallamiento muy adecuado a mis necesidades. Es exacto, es puntilloso, es agotador y no permite distracciones. Además me gusta tener información de como voy, y para ello pido que me digan distancias recorridas a cada hora, que me cuenten las brazadas cada ciertos intervalos, hasta incluso que miren y corrijan el estilo con el que estoy nadando.

Todo ello me sirve para corroborar que todas mis sensaciones son correctas. 

Hay gente que le gusta cantar mientras nada. Otros dialogan imaginariamente con personas o piensan en diferentes distractores. Lo mío son los números, siempre ha sido así, y no iba ser diferente dentro del agua. Ese soy yo, y el que no lo acepte así, realmente prefiero tenerlo lejos para que no me distraiga.

La salida de Gustavo y Diego me alejaron de todo esto, de mi planificación. El día anterior había estado 2 horas explicándoles todo, de la misma forma que lo hice con el pobre Gerard en Jersey, quien creo que no se ha recuperado aún de aquel sermón !!. (Vaya pase que te acabo de dar. Venga, va, si no haces Gol, creeré que pateas para Francia).

La aceptación de la nueva realidad, tal y como era, me ha sorprendido gratamente. A veces, la realidad te pone a prueba, y no sabes como vas a responder, hasta que no te toca actuar.

Aceptar la realidad es un muy buen ejercicio. Lo subiré a mi lista de enseñanzas que me va dejando la natación en aguas abiertas, y que me encanta promulgar. Creo que es una práctica muy saludable, y que además genera una autoconfianza que te ayuda a sobreponerte de las caídas.

No te derives …..

El tiempo paso, y luego de algunas variaciones en la dieta, volvieron los chicos, y todo parecía re-encauzarse.

BIENVENIDOS, les grité a ambos a su llegada. Aunque probablemente ellos no habrán notado mi sonrisa de oreja a oreja, a pesar de ya llevar casi 7 horas en el agua, debido a ese impenetrable color marrón, que nunca varió.

A los dos tercios del cruce, nos encontramos con el canal Mitre. Es un tramo de 500 mts de ancho que permite la navegación de las embarcaciones de gran porte.

El Canal Mitre es un gran corredor de salida hacia el Atlántico y no es un canal natural. Es un canal artificial, el cual necesita estar siendo dragado constantemente. Las embarcaciones no pueden navegar libremente por el Rio, por que encallarían. Lo deben hacer por el Canal.

Y si antes podíamos decir orgullosos y chapeando que el RDLP, es el Río más ancho del mundo, la realidad es que este canal hace que no sea su única virtud, ya que es además es el Río mas caro del mundo debido a su constante mantenimiento. Pero bueno, es esto, o dejar morir al Río, y que los sedimentos terminen formando islas y quien te diría, en un futuro, un corredor terrestre entre Argentina y Uruguay. 

De esa manera, el desafío podría ser correr una maratón, ya que los 42Km seguirán estando allí.

 

El tramo final, diría que en los últimos 8Km se acabaron las corrientes estables. A partir de allí, solo te encuentras con remolinos, o corrientes que van para un lado, para otro. Una situación totalmente impredecible.

 

Esto finalmente hizo que terminemos acabando la travesía a 2km más al norte de donde iba a ser el puesto de llegada original. Una brusca subida de la temperatura del agua, que asumo habrá sido de al menos 8 grados, te indica que probablemente el fondo del mar ya esté casi al alcance de las manos. Imposible saberlo, por cuestiones obvias. El agua es marrón e impenetrable visualmente. Creo que lo comenté anteriormente 🙂

 

Pero hay un momento en que la organización te indica que puedes ponerte en pie, y lo haces. Y el agua te llega a las rodillas. Y levantas los brazos, y agradeces haber llegado, de haber podido cruzar ese Río tan hermoso, que te acompañó toda tu infancia, tu adolescencia, que ha sido lugar de encuentros y desencuentros, que es tan Argentino que eres plenamente consciente de que si fueses agua, serías una parte de el. 

Ver estampado mi nombre en el listado de nadadores que cruzaron el Río es un honor. Soy el nadador nro 33 (oficial) en 100 años de historia. Este año se cumplían 100 años del primer cruce. Pero este año también se cumplen 20 desde que lo dejé a mis espaldas, aunque siempre estará en mi corazón.